Presentación de Gürtel, la trama

Fotografía y texto: maria_zuil

Quedan exactamente 10 días para las elecciones generales y muchos, a día de hoy, no tienen claro su voto. Es normal, y por eso desde la editorial queremos darles un empujoncito en su decisión y recordar los grandes casos de corrupción de los principales partidos políticos: la trama Gürtel y el caso de los ERE de Andalucía. Ayer empezamos con el primero, en la Universidad Rey Juan Carlos, donde rodeados de estudiantes y periodistas, debatimos sobre las claves de este caso que puso al Partido Popular contra las cuerdas.

Como invitados al debate tuvimos a auténticos expertos en la materia: Esteban Urreiztieta, adjunto al director en El Español; Óscar López-Fonseca, periodista de Voz Pópuli; Santiago Torres, exmagistrado; David Fernández autor de Gürtel, la trama y Antonio Rubio, director de la colección Investigación.

La mano de la corrupción

Como no podía ser de otra manera, la Corrupción, con mayúsculas porque es la gran protagonista, pronto salió a colación: “Ahí donde un partido se asienta en el poder durante mucho tiempo, surge la oportunidad de la corrupción”, señaló López-Fonseca, a lo que Santiago Torres añadió una gran analogía sobre la que reflexionar: “El caso Gürtel no es una Hidra que despliegue sus tentáculos, son los dedos de una mano; la mano del poder. Lo que tenemos que reflexionar es si la corrupción es sistemática y estructural, y sólo se alterna en el tiempo entre unos y otros, si la corrupción es un parásito de la mano, un hongo o es el vello; si es parte del poder o es ajeno”.

Teniendo a un exmagistrado en la sala, otra cuestión que se puso sobre la mesa fue la necesaria relación entre periodismo y justicia.  “Los grandes casos de investigación no podrían salir nunca sin la confluencia de la Justicia y los medios de comunicación, son la tormenta perfecta para combatir esas presiones”, dijo Urreiztieta, que contribuyen a combatir la “soledad” que a veces sufren los jueces, como señaló Torres.

Presiones grises

Las presiones son los grandes obstáculos de este tipo de investigaciones y pueden llegar de muchas maneras, como con las temidas “llamadas al director”. De hecho, todos los periodistas presentes en el debate reconocieron haberlas sufrido en algún momento. David Fernández, el autor, confesó que nunca le han censurado en El Confidencial, medio para el que ahora trabaja, “aunque es algo habitual en otros medios”. Fue precisamente por una censura como empezó a entablar relación con Nacho Cardero, director del medio digital. Muchas veces la censura no se basa en publicar o no publicar, si no que como señaló Urreiztieta: “hay un trecho entre no sacar algo y sacarlo descafeinado, hay muchos matices de grises, y ahí es donde se dirimen las presiones”. Pero la experiencia que más impacto generó entre la audiencia fue la de Santiago Torres, al que una vez amenazaron con las palabras: “Y para qué te voy a tener que matar si tú me puedes arreglar esto”.

A golpe de click

En cuanto a la situación actual del periodismo, y en especial del periodismo de investigación, todos reconocieron la influencia de la crisis, que ha afectado especialmente a este tipo de periodismo. “En las redacciones a todos nos llegan a diario las 10 noticias más vistas del día anterior. Se mide el click, y tengo miedo de que el periodismo de investigación no sea interesante y quede relegado porque no atrae tantos clicks”, señaló Fernández. “Si quiere sobrevivir tiene que dar información no institucional. El periodismo será de investigación o no será”, señaló Torres.

López-Fonseca que prefiere el término “profundidad” a “investigación” porque entiende que todo periodismo ha de partir de un trabajo investigativo, cree que la revolución digital facilita en gran parte esta profesión, tanto a la hora de investigar como por la flexibilidad a la hora de trabajar, aunque esa misma flexibilidad haga que tengan que estar siempre disponibles.

Esta colección viene precisamente a poner de relieve este tipo de periodismo, de investigación o de profundidad, que se convierta en ese espacio donde los periodistas pueden explayarse en sus casos y llegar a un mayor público. Por eso Fernández no dudó en dedicar este libro “a todos los periodistas que han trabajado en ello”, pues ellos son los grandes protagonistas.